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Hoy es siempre todavía

Puro espectáculo

Puro espectáculo

La festividad de Santo Tomás de Aquino nos ha permitido esta mañana sentarnos ante el televisor para disfrutar de un gran partido de tenis. Un partido que merecía ser la final de este abierto de Australia y que quedará en los anales de la historia. Rafa Nadal ha conseguido no sin dificultades el pase a la final tras doblegar a Fernando Verdasco en cinco horas y catorce minutos de juego de brillante tenis.

El marcador lo dice todo: 6-7, 6-4, 7-6, 6-7 y 6-4. Este Verdasco es otro desde que conquistó la ensaladera en Argentina. Y su trayectoria en Melbourne lo ha dejado claro, superando a rivales de gran entidad y colocándose en el top ten a partir de la próxima semana.

Mientras tanto, Federer habrá disfrutado del espectáculo tranquilamente en su hotel. ¿Por qué el número uno juega después que el resto, privándole de tiempo de descanso? ¿Acaso se sortea el orden de los encuentros? Si es así, habría que cambiar el reglamento de los campeonatos de gran slam (que me perdonen los entendidos si estoy dejándome llevar por el forofismo, pero sería lo lógico).

Ha pasado ya bastante tiempo de aquel ¡Hasta luego, Lucas! que hizo famoso Moyá cuando disputó la final de este torneo. Espero que Nadal levante el trofeo el próximo domingo. Él y Verdasco se lo merecen.

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